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DIGNÍSIMA CARTA DE LA CENTRAL DE TRABAJADORES DE CUBA A LA DIRECCIÓN DE COMISIONES OBRERAS DE ESPAÑA A PROPÓSITO DE LA INDIGNIDAD DE ESTOS ULTIMOS DESPUES DE SU CONDENA A LA REVOLUCION

******************************************************

La Habana, 6 de Mayo de 2003

 

José María Fidalgo

Secretario General de CCOO

España

Estimado Fidalgo:

Hemos leído, con sorpresa, copia de la carta que, en nombre de CCOO,

enviaras recientemente a nuestra embajadora en Madrid y que me hiciera

llegar el co. Javier Doz.

Teniendo en cuenta los históricos y profundos lazos de amistad que han

existido siempre entre la CTC y CCOO, y entre los trabajadores cubanos y españoles, durante más de 40 años, es que he decidido responderte.

En tu carta das a conocer tu más firme protesta por la detención y condena a elevadísimas penas del periodista Raúl Rivero y otras setenta personas por actividades que, en cualquier país democrático, forman parte de los derechos básicos a la libertad de expresión, reunión y asociación².

Debo decirte que, efectivamente, Raúl Rivero, es uno de los muy pocos que en ese grupo tienen el título de periodista, pero a la vez, que este ciudadano ha sido uno de los más activos y serviles colaboradores de la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana. Todos en Cuba sabemos que este señor, en complicidad con la mafia terrorista de Miami, ha enviado sistemáticamente informaciones distorsionadas y manipuladas de la realidad cubana a los medios y agencias del gobierno de Estados Unidos que son utilizadas para favorecer la aplicación e instrumentación de las políticas intervensionistas de ese país en los asuntos de Cuba. Esas agencias son las que le pagan un jugoso salario y, en cualquier país del mundo, a los que sirven a una potencia extranjera contra su propio país son considerados traidores, y si lo hacen, además, por una paga, son considerados mercenarios. A los mercenarios y traidores se les juzga y condena en cualquier código penal del mundo.

Haces mención a que muchos de los detenidos eran militantes del proyecto Varela....para conseguir cambios democráticos por la vía constitucional².

El tal proyecto Varela es un engendro de factura extranjera, muy

probablemente venido de España, que además de insultar la imagen de ese gran hombre, que nos enseñó a pensar en términos de libertad y justicia, es también otro intento de buscar, por una supuesta vía pacífica, el derrocamiento de la Revolución Cubana. No es de extrañar que fueran precisamente Aznar y su Partido Popular quienes patrocinaron la candidatura de su autor cubano², Osvaldo Payá, para el premio Sajarov, que otorga el Parlamento Europeo.

No, compañero Fidalgo. A los que fueron juzgados y sancionados, como quedó demostrado en el juicio oral celebrado, no se les condenó por ideas políticas, ni por, como tú dices, criticar de forma pacífica al gobierno de su nación², sino por los delitos de conspirar contra su país al servicio de una potencia extranjera, en cuya sede diplomática recibían dinero, equipos y medios, y elaboraban y difundían las campañas de calumnias y mentiras que, por servir a los intereses de la aplicación de la ley Helms-Burton, violan las leyes cubanas. Estas leyes, antídoto frente a la injerencista ley de Estados Unidos, fueron adoptadas desde 1999, pero ya antes, leyes similares habían sido adoptadas por Canadá, México, Argentina y otros países para protegerse del intento norteamericano de imponer a terceros sus propias leyes. Si otros países adoptaron leyes para defenderse del Imperio, ¿ porqué

Cuba, país agredido, no puede tener el derecho de castigar a quienes,

violando leyes vigentes desde hace 4 años, prestan su servicio a una

potencia extranjera?

Cualquier persona sensata, con un mínimo de información sobre la guerra que se ha librado contra este país por parte de la mayor potencia de la

historia, comprendería que es necesario que existan leyes que protejan la soberanía y la independencia de la nación de un enemigo que ha dedicado todo su poderío para destruirla. Esas leyes nos las hemos dado soberanamente los cubanos, democráticamente, porque quizás ignores que en Cuba, las leyes no sólo se aprueban en el Parlamento, genuino representante del pueblo trabajador, sino que además se consultan directamente con el pueblo.

Hablas de cambios democráticos por la vía constitucional ²al referirte a un proyecto importado que confundió, sobornó y engañó a muchos incautos, para reunir un insignificante número de firmas. ¿No te parece democrático y constitucional que, hace apenas un año, ante las amenazas crecientes del Presidente Bush, más de 8 millones de cubanos firmaron una demanda a la Asamblea Nacional de Cuba solicitando la irreversibilidad del carácter socialista de nuestro sistema político, social y económico?

En tu carta condenas los juicios sumarísimos, propios de un estado de sitio o de guerra, que no han contemplado las mínimas garantías democráticas para los acusados². Quizás no llegaste a entender que el mundo sí vive en un estado de guerra y que Cuba, puesta por el Sr. Bush en la lista de los países que apoyan y protegen el terrorismo, agredida durante más de cuarenta años, considerada una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos, y contra la cual se preparan importantes planes de agresión, tiene el derecho, pero más aún el deber, de defenderse, y que ante una situación de extremo peligro no se puede esperar por las calendas griegas.

En cuanto a las garantías democráticas² y otros argumentos de tu carta en el sentido de que ningún abogado ha sido autorizado a examinar los

expedientes antes de la vista, y no se ha permitido la presencia de

periodistas o diplomáticos en el juicio² sólo te respondo que no sé de dónde obtuviste la información, pues los propios acusados declararon que se les había respetado todos sus derechos, incluyendo el de nombrar abogados y tener pleno acceso a la documentación. Por otro lado, los juicios, de acuerdo a nuestras leyes, como las de muchos países, pueden ser públicos o no, y eso sólo es opción del tribunal correspondiente.

Te aclaro, sin embargo, que en este caso, sí hubo prensa, sólo que prensa cubana, pero no hubo diplomáticos, porque ¿ qué tienen que hacer la prensa extranjera y diplomáticos de otros países en un proceso en que sólo son juzgados nacionales de un país?

En cuanto a tu referencia a que el momento escogido para estos procesos

parece haberse elegido para evitar la publicidad y eludir la condena

internacional² te olvidas de que en esos momentos aún no se había desatado la inminente guerra contra Iraq, lo cual afirmas, y por otro lado, sí ya se celebraba la sesión de la Comisión de Derechos Humanos en Ginebra y ya se discutía por la Unión Europea la posible adhesión de Cuba al Acuerdo de Cotonou. Si como afirmas, Cuba quería evitar la condena internacional, ¿por qué no esperar entonces que finalizaran las sesiones de la Comisión de Derechos Humanos y la UE aprobara la entrada de Cuba al Acuerdo de Cotonou?.

Sencillamente porque Cuba nunca ha actuado por oportunismo político y porque se consideró que el momento es de gran amenaza para nuestro pueblo. ¿ No has escuchado al gobernador de la Florida, hermanito del presidente, decir que, primero Iraq y luego Cuba?

En tu carta haces también referencia a que ³estos hechos pueden dificultar gravemente la plena normalización de las relaciones con la Unión Europea².

Los cubanos sabemos bien que Cuba no es responsable de que las relaciones con la Unión Europea no estén al nivel deseado. Fue la UE la que, a instancias del gobierno español, que cumplía órdenes entonces de Más Canosa, adoptó la llamada posición común para condicionar las relaciones con Cuba.

Fue la UE la que llegó a un ³entendimiento² con el gobierno de Estados

Unidos para permitir la aplicación de la Ley Helms-Burton, en contra,

incluso, de los intereses de las empresas europeas. Es la Unión Europea

quien ha puesto a Cuba todo tipo de condicionamientos inaceptables, mientras mantiene estrechos vínculos de cooperación, en este mismo hemisferio, con gobiernos en cuyos países se asesinan o hacen desaparecer a miles de dirigentes sindicales y luchadores populares, donde se venden los niños y niñas como objetos sexuales para satisfacción de los turistas del norte opulento y desarrollado, donde millones de esos niños tienen que trabajar para mantener sus familias o donde se les priva de sus órganos vitales para ser trasplantados a pacientes de la vieja, rica y culta Europa.

¿No es acaso doble moral y enfermiza manipulación política cuando se aplica un rasero a Cuba y otro a los países donde TELEFÓNICA, REPSOL, ENDESA y otras multinacionales europeas se apropian de las riquezas que sólo pertenecen a sus pueblos?

Al concluir tu carta dejas en claro que ³a la hora de trasmitir estos puntos de vista a las instancias interesadas es conveniente que se recalque que son hechos en nombre de un sindicato español, que ha sido siempre y es profundamente solidario con el pueblo de Cuba y que, a pesar de las diferencias políticas, algunas profundas, ha mantenido en todo momento las relaciones con el movimiento sindical cubano².

Precisamente, por tratarse de CCOO, es que recibimos con sorpresa tu carta de condena por los recientes hechos ocurridos en nuestro país.

A lo largo de todos estos años se construyó entre CCOO, sus federaciones y sindicatos, y la CTC y los sindicatos cubanos una relación que puso, por encima de todo, por una parte, la permanente solidaridad de los trabajadores cubanos con la lucha del pueblo español contra la dictadura franquista y, por otra, la solidaridad sincera de los trabajadores españoles, afiliados no importa si a CCOO o UGT, contra la agresión abierta y sistemática del gobierno de Estados Unidos y sus lacayos en el mundo.

Miles de trabajadores y dirigentes sindicales españoles han visitado nuestro país durante todos estos años. Conocen de cerca el enorme costo que, en todos los órdenes, ha tenido para nuestro pueblo el bloqueo y permanente agresión de Estados Unidos, pese a lo cual hemos realizado una obra humana sin precedentes entre los países pobres del planeta.

Sólo en vidas humanas el pueblo cubano ha tenido que llorar la pérdida de más de tres mil de sus hijos víctimas de invasiones, ataques terroristas, voladura de aviones en pleno vuelo y guerras biológicas y bacteriológicas.

Lo que queremos evitar hoy es que no tengamos que lamentar mañana una

masacre contra nuestro pueblo, en momentos de extremo peligro para Cuba, cuando en Estados Unidos se elaboraban urgentes planes de desestabilización, para buscar un pretexto para la agresión directa contra nuestro país.

Esperábamos de CCOO, si aún fuera fiel a su tradición, una enérgica condena a esos planes injerencistas e imperiales que pretenden arrasar la obra de la Revolución.

El pueblo cubano, que envió un millar de sus hijos a España, a pelear por la República contra la agresión franquista, apoyada por Hitler y Mussolini, esperaba otra actitud de una organización que surgió en la misma batalla antifascista.

Afortunadamente, fueron muy pocas las organizaciones que se sumaron a la condena del derecho de Cuba a defender la vida de millones de sus habitantes que serían masacrados si llegara a producirse una invasión a nuestro país.

Mientras tanto, decenas de organizaciones sindicales de todos los

continentes, y miles de trabajadores de todos los rincones del planeta,

incluidos, por supuesto, de España, nos han dirigido en estos días, cálidos y hermosos mensajes de aliento y de solidaridad. Muchos de ellos compartieron, junto a 7 millones de cubanos, los actos por el 1º de Mayo en que nuestro pueblo respaldó a su Revolución.

Creemos que los amigos han de tener espacios para dirimir sus propias

diferencias, legítimas y respetadas, pero han de escoger el momento que no sirva a los intereses de quienes las puedan utilizar para fines más

deleznables.

Imagino cuánto deben haber disfrutado Aznar, y quienes lo han acompañado en su servil política hacia Cuba, la declaración de condena de CCOO a la Revolución Cubana.

Lamentamos que los efectos de tu carta de condena ya se empiezan a ver

cuando la Ejecutiva de CCOO de Barcelona acaba de posponer, aduciendo esas razones, una visita de trabajo a Cataluña, planificada desde hace varios meses, del Secretario General de la CTC de Ciudad de La Habana.

Seguimos pensando que los lazos de amistad entre los trabajadores españoles y cubanos, entre sus organizaciones sindicales, y entre los pueblos de España y Cuba, estarán siempre por encima de cualesquiera otros intereses.

 

Fraternalmente,

Pedro Ross Leal

Secretario General

Central de Trabajadores de Cuba