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REFUNDACION COMUNISTA DE PUERTO RICO

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Por Narciso Isa Conde

Fuerza de la Revolucion, Republica Dominicana

En Cuba existe desde hace tiempo la pena de muerte. Estaba en receso hace algunos años y se estudiaba eliminarla. Ahora, de sopetón, después de dos secuestros de aviones, del secuestro de una lancha y otro intento de secuestro de avión, se reactivó esa sanción penal contra tres delincuentes con graves antecedentes penales manipulados por la CIA y protegidos por Estados Unidos.

Previamente, la Oficina de Intereses de los Estados Unidos en La Habana se dedicó a una febril actividad de organización de algunos pequeños grupos contrarrevolucionarios.

El embajador yanqui Cason utilizó las instalaciones de esa oficina para reunirlos, presidió la constitución de sus organismos, financió a sus miembros, les encargó tareas de espionaje y los estímulo a provocar nuevas situaciones en el marco de la escalada guerrerista de la Administración Bush y de su masacre en Irak.

Ese señor, además, puso en marcha un plan de reducción drástica de los visados a Estados Unidos, violando los acuerdos migratorios entre ambos países con el propósito de crear una nueva crisis e incrementar las tensiones a fin de crear condiciones para la agresión.

Esa cadena de provocaciones se tornó peligrosa, mientras los voceros de la Administración Bush señalaban que una nueva crisis migratoria sería un "atentado contra la seguridad" de esa potencia y mientras el propio jefe de la Oficina de Intereses estadounidenses declaraba (desde Miami) que se estaba contemplando un "embargo naval" contra Cuba.

Un embargo naval implica un cerco militar marítimo, que estaría muy próximo a la guerra de agresión. Está claro, pues, el sentido de la consigna que se enarbola desde Miami y otros puntos de Estados Unidos: "¡Ahora Irak, después Cuba!"

De nuevo la aplicación de la doctrina de la guerra preventiva dentro de la guerra infinita, que además de Afganistán e Irak, contempla otros blancos de ataque: Siria, Irán, Corea, Libia, Cuba, Venezuela, la insurgencia colombiana y todo aquel que no se doblegue ante el "monstruo de las siete legua" y sus halcones fanatizados.

En ese contexto, Fidel y las autoridades cubanas, a las que nadie podría demostrar tener vocación sanguinaria, se endurecieron y reaccionaron con una contraofensiva que incluyó drásticas condenas contra mercenarios manipulados desde Washington y el fusilamiento de los tres delincuentes que secuestraron la lancha Baraguá.

Usted puede estar o no de acuerdo con esas decisiones, ejecutadas dentro de la actual legalidad cubana. Puede considerarlas como precipitadas o extremas. Pero no se puede negar que se trata de una reacción de autodefensa de un país al que desde hace más de cuarenta años se le ha obligado a un estado de excepción y se le ha colocado en la condición de "fortaleza sitiada", con altísimos riesgos periódicos de ser invadido militarmente por la única superpotencia militar del planeta.

Esos riesgos han aumentado en estos días en un nivel nunca visto.

Las declaraciones de los halcones estadounidenses así lo evidencian. Cuba está en la lista de posibles víctimas de una cadena de masacres ejecutadas por Estados Unidos.

Esto explica que tres fusilamientos se hayan convertido en el pretexto de una feroz campaña mediática destinada a crear más condiciones para la agresión militar.

Usted puede o no compartir esos fusilamientos, pero si no los comparte debería cuidarse de no echarle leña al fuego de esa campaña perversa; la cual persigue decir a la humanidad que la reacción enérgica de la víctima sentenciada es una especie de crimen de lesa humanidad, mientras que sus victimarios bombardean países, ocupan naciones, ametrallan manifestaciones pacíficas, torturan, bloquean y masacran a una parte de la humanidad y matan de hambre y de sed a casi todo el resto, menos a las élites sociales, amén de su largo historial de terrorismo de Estado. Y tal amenaza brota ahora contra Cuba.

Es claro, pues, que los intelectuales y artistas progresistas que han reaccionado contra Cuba en el marco de esta campaña manipulada e inflada, han caído lamentablemente en un gran "gancho", en una gran trampa.

Por eso nos alegra muchísimo la precisa declaración conjunta de Gabriel García Márquez, Rigoberta Menchú y Pérez Esquivel, unos y otra ganadores del Premio Nóbel. ¡Esas voces eran necesarias!

¡Cuba necesita solidaridad, no condenas!

¡Basta con la perversidad gringa!